5 formas de hacer abono orgánico para tus plantas.

Existen muchas formas de preparar un abono orgánico para fertilizar nuestras plantas. A pesar que estos productos se pueden adquirir en múltiples lugares comerciales, hay ingredientes 100% naturales que aportan nutrientes para el suelo. De hecho, son opciones que se han utilizado desde la antigüedad en todos los cultivos, pero que por el modernismo y la evolución que de manera natural siempre hemos tenido. fueron remplazadas por el abono sintético. Este último, aunque nutre de forma rápida el suelo puede causar efectos negativos a largo plazo, dado que termina agotándolo.

Si bien es cierto que las raíces de las plantas no distinguen entre un tipo de abono y otro, los que son de origen industrial acaban creando desequilibrios. No solo disminuyen la presencia de microbios “buenos”, sino que acaban las lombrices de tierra.

Los 5 abonos orgánicos son:

1. Abono orgánico con algas.

Uno de los abonos orgánicos que casi nadie conoce son las algas. Este ingrediente natural, que se puede adquirir tanto fresco como seco, contiene poderosos oligoelementos que sirven como alimento para los microbios “buenos” que habitan en el suelo.

Su uso mantiene las plantas con un aspecto saludable y evita que se marchiten. Además, las protege contra algunos microorganismos que les producen enfermedades.

Preparación:

Pica una cantidad considerable de algas y agrégalas en una cubeta con agua. Tapa la cubeta y deja reposar el abono durante 2 o 3 semanas. Pasado este tiempo, usa el líquido para empapar el suelo. Para plantas pequeñas basta con aplicar 2 tazas. Si la planta es mediana o grande, se puedes rociar de 4 a 6 tazas.

2. Abono orgánico de cenizas de madera

Un abono orgánico con cenizas de madera puede favorecer la maduración de las flores y frutos de varias plantas. Este elemento natural contiene altas dosis de potasio y fósforo, ambos necesarios para el enriquecimiento del suelo. Por otro lado, contiene grandes cantidades de sustancias que repelen las hormigas y otros tipos de plagas. Sin embargo, se debe evitar para especies de tierra ácida, ya que altera el PH del suelo.

Preparación:

Toma una buena cantidad de cenizas de madera y dilúyelas en agua. A continuación, riega el líquido sobre las plantas deseadas. Si lo prefieres, esparce una capa fina de cenizas a 2 o 3 cm de distancia del tallo.

3. Abono orgánico de vinagre de manzana.

El ácido acético que contiene el vinagre de manzana puede ayudar a fertilizar las plantas que crecen en suelos ácidos. La absorción de sus nutrientes ayuda a mantener en buen estado la planta y evita que sus hojas adquieran un aspecto quemado.

Preparación:

Esta preparación es la mas sencilla de todas, solo tienes que agregar una cucharada de vinagre de manzana en el agua de regar tus plantas y usarlo como de costumbre. Repite su aplicación por lo menos una vez o dos veces al mes.

4. Abono orgánico de cáscara de plátano.

La cáscara de plátano es uno de los mejores ingredientes para preparar abono orgánico debido a su gran contenido de potasio. Este mineral esencial es uno de los nutrientes más importantes para las plantas después del nitrógeno. Interviene en la fotosíntesis y la formación de tejidos resistentes. Además, ayuda a revitalizar las plantas cuando disminuyen su floración o adquieren un aspecto opaco. Lo mejor es que se pueden usar en su estado natural o, bien, preparadas en té.

Preparación:

Corta las cáscaras de plátano en varias tiras y ponlas a hervir en una olla con agua durante 15 minutos. Luego de ese tiempo, apaga el fuego y espera que repose. Por último, rocía el abono por los alrededores de las plantas. Si deseas, le puedes dejar las cáscaras.

5. Abono orgánico con cáscaras de huevo.

A la hora de hacer un abono orgánico con cáscaras de huevo se suelen emplear otros ingredientes naturales para complementar y dar más fuerza y sustancias al abono. Sin embargo, también se pueden usar por sí solas, ya que contienen altas dosis de calcio y evitan la podredumbre apical en plantas como tomate, pimiento y berenjena.

Preparación:

Tritura varias cáscaras de huevo e introdúcelas en el fondo de tus plantaciones. De modo opcional, pon a secar las cáscaras y conviértelas en polvo fino usando un moledor. Luego, aplica el polvillo en los alrededores de la planta.

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